Miedo al psiquiatra

Mi nombre es Cristóbal Martínez soy psiquiatra en Córdoba. Quizás lo primero que haya que hablar, porque lo veo muy frecuentemente, es el miedo a venir al psiquiatra. Es muy habitual atender a pacientes que lo primero que me cuentan es todos los médicos a los que han acudido antes de venir a consulta. Muchas veces te dicen que ya en su día el primero el segundo médico que los vio, le sugirió que buscara un psiquiatra.

 

Existe todavía nuestra sociedad algunos mitos sobre las personas que vienen al psiquiatra:

 

  • Fundamentalmente la idea del que viene es que está loco. Esto es falso, la mayoría son personas que acuden que lo están pasando mal.
  • Las patologías psiquiátricas son irreversibles. Esto también es falso.
  • La enfermedad que padezco se debe a que soy débil. Aquí sí que quiero enfatizar que esto es totalmente falso. Las causas de la enfermedad mental son complejas, muchas de ellas todavía desconocidas. No es raro encontrar afectados con importantes fortalezas, brillantes, motivados y implicados en su vida que simplemente han llegado a un callejón sin salida. Consultan por conflictividad y/o agotamiento psíquico, físico, personal, laboral etc.

 

Éstos mitos y falsedades que todavía se dan en nuestra sociedad retrasan e incluso impiden la consulta lo que favorece la cronificación del cuadro y por tanto el sufrimiento del usuario.

 

Tenemos que ir a una nueva concepción de ¿por qué se acude al psiquiatra?.

 

  • Las nuevas generaciones saben más de conceptos psicológicos dentro de su lenguaje habitual “comportamiento obsesivo“, “Bullying“, “personas tóxicas“…  ya ha saltado al lenguaje de la calle y muchas veces son capaces de reconocer lo que les ocurre aunque no puedan evitarlo. Por tanto la vivencia de buscar ayuda está más normalizada, el psiquiátrico “es un problema más de los que se pueden tener”.
  • Disponemos cada vez más de medicamentos más eficaces y sobre todo con menos efectos secundarios.
  • Recordemos que los mejores resultados obtienen cuanto antes acuda al especialista y para prevenir la cronificación, si se puede, es mejor recibir el procedimiento psiquiátrico junto con el psicológico.
  • Recordemos que en la actualidad vivimos mucho. De media vivimos más de 80 años. Por los estudios sabemos que de media, al menos se va a ir una vez en la vida al psiquiatra.
  • Finalmente tenemos que ser capaces de afrontar el miedo a ir a la consulta psiquiátrica como algo ya arcaico igual que el miedo antiguo de ir al dentista. Actualmente se va al dentista rutinariamente, para que actúe los más precozmente posible si detecta un problema y muchas revisiones son preventivas para confirmar que todo sigue bien.

Psicofármacos

Los fármacos para la mente se llaman psicofármacos. Tienen muy mala fama. No es raro escuchar comentarios como el que enganchan, son drogas, todos engordan o que son para toda la vida.

 

Es verdad que los psicofármacos antiguos tenía muchos efectos secundarios y eran difíciles de mantener en el tiempo. Sin embargo desde hace unos 20 años aproximadamente disponemos de fármacos cada vez más seguros, con menos efectos secundarios y que se toleran mejor a largo plazo.

 

Sabemos que cuanto más crónico es el proceso más difícil es quitar la medicación. Sin embargo si el proceso es relativamente reciente llegará un momento en que podremos suprimirla de forma similar a lo que ocurre tras la rotura de un hueso o un esguince donde finalmente podemos quitar las muletas. Si no las podemos suprimir es que el proceso no está consolidado.

 

Muchas veces encontramos que el paciente abandona la medicación precipitadamente por comentarios desalentadores de familiares, allegados e incluso vecinos.

 

El concepto de que se trata de “drogas” hace mucho daño. Los psicofármacos no tienen nada que ver con las drogas. Éstas se venden clandestinamente, en dosis muy variables, a menudo cortadas y mezcladas con sustancias tóxicas y donde se busca el efecto euforizante y/o placentero que acaba enganchando al sujeto. Los psicofármacos se venden en farmacias, a dosis fijas buscando una mejoría en la persona que lo está pasando mal y que si todo va bien acabará dejando la medicación.

 

Como cualquier medicación los fármacos para la mente tienen efectos secundarios. Los que más preocupan, sobre todas las mujeres, es que pueden engordar. También preocupa que duermen durante el día o que se puedan asociar a problemas sexuales.

 

Es frecuente encontrar en Internet foros donde se sobredimensionan los problemas de estos medicamentos. Sabemos que con el tiempo muchos efectos secundarios desaparecen o disminuyen en intensidad. Afortunadamente disponemos de medicaciones similares que se pueden ensayar en el caso de intolerancia a una medicación concreta.

Por último me gustaría avisar sobre algunos comentarios que se ven en de Internet, se dan por válidos cuando son erróneos, falsos y a veces simplemente malintencionados.

Psiquiatría y Vejez

Estamos en una sociedad que exalta la juventud, el bien más preciado dando como normal no valorar lo que ocurre en la vejez.

 

En esta sociedad la vejez se vive como una época improductiva, sin incentivos y triste. Estamos lejos de otras culturas donde el reconocimiento, respeto y aprovechamiento  por la experiencia acumulada durante toda una vida sea fuente de admiración.

 

Con nuestra visión es lógico pensar que si el anciano ha perdido la juventud lo esperable es que esté triste.

 

Es verdad que en esta época aparecen más enfermedades, se toman más medicamentos que tienen efectos secundarios y hay más limitaciones. Aparecen también procesos degenerativos e involutivos que facilitan la aparición de enfermedades psiquiátricas.

 

Por ejemplo tras la aparición de algunas enfermedades físicas como el infarto agudo de miocardio o un ictus no es que los ancianos estén tristes, es que más del 50% están deprimidos.

 

Disponemos de bastantes medicamentos que se tolera muy bien en esta etapa de vida y se suelen obtener excelentes resultados.

 

Es verdad que hay que adecuar más las curas y dosis a las características propias del afectado que tenemos delante. De forma general tenemos que tener en cuenta que hay cambios en el organismo con la como la disminución del funcionamiento del riñón o del hígado junto con cambios en el número y funcionamiento de receptores. Todo esto hay que valorarlo a la hora de prescribir la medicación.

 

Por todo ello quiero resalta que no es difícil encontrar ancianos con enfermedades psiquiátricas, confundidas como problemas de la vejez. Además muchas de ellas al día de hoy tienen un tratamiento relativamente fácil.

Crisis en jóvenes

Cada vez es más frecuente la consulta de jóvenes por “crisis vitales”. Más allá del diagnóstico psiquiátrico concreto en muchas ocasiones reconocen que están perdidos, inseguros, sin tener claro quienes son o adonde van. Además el consumo de drogas es frecuente en esta edad y no ayuda a encontrarse.

 

Es verdad que vienen a la clínica con una idea más moderna, más natural, para intentar solucionar su problema y con menos estigmatización social. Sin embargo tampoco es raro encontrarnos con jóvenes que llevan años pasándolo mal.

 

Para este tipo de pacientes no debemos conformarnos con que desaparezcan los síntomas sino que tenemos que ser más ambiciosos en cuanto a resultados. Hay que intentar que el paciente salga reforzado de su “crisis”. En este sentido está demostrado que, si se puede, el procedimiento psiquiátrico más psicológico es el que tiene los mejores resultados a  largo plazo.

 

No podemos olvidar que cuanto más joven es la persona más vida le queda por vivir, más plasticidad neuronal y capacidad de entender y modificar aquello que les hace sufrir. Todos estos son factores que juegan a su favor.

 

En resumen en jóvenes cuanto más rápido y profundo sea el tratamiento menos posibilidades de que el cuadro se cronifique. A la inversa lamentablemente también es cierto.  Desgraciadamente vemos adultos cronificados con cuadros que en su día profundamente tratados hubieran sido reversibles.

Psiquiatra Dr. Cristóbal Martínez

Psiquiatra Córdoba Dr. Cristóbal Martínez

Mi asistencia esta cimentada en tres pilares: la PRIVACIDAD, un TIEMPO amplio de consulta y la ACTUALIZACIÓN de conocimientos.

 

Especialista en tratar en profundidad los problemas psiquiátricos y mentales.

A la hora de diagnosticar y tratar a los pacientes tengo en cuenta las siguientes disciplinas científicas (psiquiatría, farmacología, psiquiatría dinámica, epidemiología y estadística). Lógicamente los conocimientos están avalados por las correspondientes titulaciones oficiales.

 

La asistencia que realizo suele ser de patologías como: Ansiedad, Depresión (incluida resistente o refractaria), Trastorno Bipolar, Trastorno Obsesivo Compulsivo, Insomnio, Psicosis, Trastorno de Estrés Postraumático, Trastorno ansiedad generalizada, Trastorno de personalidad etc.

Pide tu cita

Opiniones de nuestros pacientes

Vamos a hablar de…

Tomar Medicación

Más Información

Acceso a la consulta del Dr. Cristóbal